Cómo querer alimentarme de otra cosa que no sean esos labios, si cuando me besan, se para el tiempo, si en la locura que me produce su veneno, se descubren mis secretos, si con sus besos pierdo el miedo a acariciar…Entender, cómo poderme entender si tan sólo es suyo y mío este encuentro, si la oscuridad de la habitación cegó las estrellas y la luna, si sin esperarlo descubrimos el significado del primer beso, si desconcertados tenemos que volver a aprender a besar...
Por qué no decir que quiero besos, por qué callar si me descubren los latidos de mi pecho, qué vergüenza me puede dar descubrir algo nuevo, quién me enseñó a ocultar lo que soy, quién me enseñó a ocultar lo que siento.Aquellos que se dan con la memoria de los besos perdidos que pudieron ser y se quedaron a la espera de que pasaran los años, el beso silencioso que recorre tu cuerpo, con el deseo de una espera corta y el beso noble de unirme a tí cuando llegue el momento. Pero terminaré dándote salvajes besos que solo nuestros labios han probado. Tú los conoces bien, son besos míos inventados por mí, para tu boca que me vuelve loca.
Besos, dime que habrá más al despertar, de esos que da mucho miedo besar y prefiero que sean despacio, porque quiero aprenderme tus labios, porque tengo que memorizar muy rápido cada caricia y abrazo para poder esculpir en mis sábanas tu cuerpo y así recordar siempre este momento en que no nos hizo falta nada más… que besar.

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